La personalidad del profesional

No se trata de genética, ni esfuerzo, de gran inteligencia, carisma o riqueza, como generalmente se piensa, sino que según explica Angela Lee Duckworth la cualidad que por excelencia tienen los profesionales exitosos son agallas.

El éxito profesional puede ser explicado por diversos rasgos en la personalidad. Hay muchos factores que pueden adjudicarse al éxito y al fracaso, por lo que es difícil dilucidar los principales por sobre los demás. Pese a ello, continuamos haciéndolo, creyendo que es posible simplificar la complejidad del éxito. Sin embargo, es posible que algunas fórmulas puedan ayudar a comprender la realidad y potenciarnos. Una de estas fórmulas es expresada por Angela Lee Duckworth, en su charla Ted, donde afirmó que la cualidad común a todos los profesionales triunfadores son las agallas o “grit” (inglés).

La inteligencia no lo es todo

A los 27 años, Duckworth abandonó su trabajo en el mundo de la consultoría con una gran paga, para desempeñarse en uno que considera mucho más exigente: el profesorado. Comenzó enseñando matemáticas a jóvenes de 12 y 13 años en una escuela pública de Nueva York. Cuando se enfrentó a la primera evaluación de los jóvenes, Duckworth descubrió que el coeficiente intelectual superior se expresaba en una mínima diferencia con los demás, y que muchos de sus mejores alumnos no eran brillantes, sino que trabajaban duro para alcanzar sus metas.

Unos años más tarde la profesora concluyó que era necesario tener un mayor entendimiento de los alumnos y su proceso de aprendizaje desde el punto de vista de la motivación.  Pese a ser una gran defensora de la inteligencia emocional, Duckworth admite que la herramienta más común para discriminar entre estudiantes es el coeficiente intelectual.

La verdadera capacidad radica en la habilidad del joven para aprender rápida y sencillamente. Tras encuestar a grupos de estudiantes, militares y algunos de los competidores del concurso de Gramática nacional para así ver el perfil de quienes habían trabajado hasta lo último para conseguir lo que querían.

La encuesta reveló un gran número de variables, desde el nivel socioeconómico hasta la seguridad que sentían al ir a la escuela. Los resultados eran claros: el rasgo de mayor peso es la determinación, especialmente para aquellos estudiantes que por circunstancias externas o personales tenían peligro de dejar de estudiar.

El esfuerzo puede alterar la manera en que aprendes, sostiene Duckworth citando a Carol Dwerck de la Universidad de Stanford. El esfuerzo aporta a la neuroplasticidad del cerebro, donde quienes eran perseverantes lo fueron aún más luego de incurrir en un fallo, ya que no es una situación permanente.

Tras los resultados, Duckworth se volcó a la creación de un grupo de investigación de la determinación en la Universidad de Pensilvania, para así comprender cómo puede determinar el éxito. La profesora indica que para triunfar debes estar dispuesto a fracasar y a cometer errores, a volver a comenzar con la lección ya aprendida.

Fuente: El Confidencial

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